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Presentaciones en público, herramientas de Psicobusiness I

  • Asier de Artaza

congreso ciudades inteligentes

Estimados lectores, tras realizar mi última conferencia y analizar todos los pasos y elementos que tengo en cuenta, he considerado que esta temática tiene tantísima importancia, impacto, utilidad y dificultad que es merecedora de un artículo.

 

Intentaré desarrollar los contenidos de la forma más polivalente posible, de forma que sea aplicable desde a una conferencia en un gran auditorio, a una clase de formación pasando por una presentación ante un grupo de clientes o stakeholders.

Por su importancia y extensión este ámbito de desplegará a lo largo de varios artículos. En el presente abordaremos parte de lo que ocurre antes de salir a escena, ocupándonos en los siguientes de todo lo que debemos aplicar en el momento de salir en escena.

Como antesala del desarrollo del artículo, decir que ante el “arte y ciencia” de las presentaciones eficaces he observado tres tipos de presentadores. Por un lado tenemos los miedosos, después los atrevidos y finalmente los profesionales. Sea cual sea tu perfil, este artículo seguro que te dará más de una clave.

El miedoso, el grupo más abundante, es una persona que realmente no siente miedo sino auténtico pánico. Curiosamente no está relacionado con otras altas capacidades de la persona, ya que el miedo a hablar en público suele ir por libre.

Es curioso como en este grupo están también presentes personas muy extrovertidas, con muy buenas capacidades de comunicación, de relación social, incluso expertas en el contenido a transmitir. Esta categoría de personas es perfectamente trabajable con potencial de hacerlo excelentemente bien, es simplemente tocar unas teclas psicológicas de su personalidad y de su gestión emocional. Lo cual nos dará para el contenido de otro artículo posterior.

Después nos encontramos con los atrevidos, gente muy echada para adelante, hábil en la improvisación y muy segura de sí misma. Que no es que no pase sus apuros al comienzo de la presentación, esto es universal, pero que cuenta con que pronto entrará en la tonalidad adecuada para ir fluyendo.

Este tipo de presentadores realmente no son conscientes de la gran distancia que hay entre la calidad de su actuación y la excelencia en esta actividad. He de reconocer que en algún momento de mi carrera pude pertenecer a este grupo, en parte por aquel terrible pecado del anticrecimiento, no hay nada peor que no saber y creer que se sabe”.

Éste es un colectivo que resuelve razonablemente, ante un público no conocedor de presentadores de nivel, y al no conocer el gap potencial que tiene ha llegado a su máximo nivel de competencia. Lo que es tan sencillo como que no es consciente de que puede mejorar, o de la importancia de ello y por tanto, no mejora.

Por último, llegamos al grupo de los profesionales de la comunicación, gente generalmente con habilidades de partida, pero sobre todo muy entrenada, muy conocedora de la aportación que tienen todos los detalles durante la presentación, y que además no se contenta y sigue en proceso de mejora continua. Gracias a Dios a día de hoy me encuentro exclusivamente en este grupo, porque recordarlo siempre, la mejora comienza con ser consciente de que se puede mejorar.

Pues bien, vamos a ver qué cuestiones tienen en cuenta estos grandes profesionales desde la óptica del Psicobusiness, la psicología aplicada a los negocios.

Y quiero ya dejar claro desde el primer momento que para realizar presentaciones eficaces hay dos claves principales que no siempre son bien atendidas. Estas dos auténticas claves de un gran resultado son: la preparación de la ponencia, que cubriremos seguidamente; y la naturalidad modulada durante la exposición.

El Objetivo doble

Vayamos con la preparación. Primero tienes que pensar qué espera la audiencia de esta sesión, porque ésta es la parte la tienes que maximizar y será tu marco potencial sobre el que te podrás mover. Una vez que lo hayas reflexionado, desde la perspectiva de un asistente, podrás considerar qué quieres conseguir tú de ella. Estos dos elementos representan tu objetivo, que es de partida doble.

El Tema

Bien, con el objetivo bien definido te desplazas al tema y piensas con que fondo temático consigues el objetivo (doble), esto en el caso de que sea libre el contenido. Si no lo es, piensas dentro del campo indicado para la exposición el enfoque que le puedes dar, o cómo lo puedes ir desarrollando en detalles que te lleven a donde tu prefieras. Ésta será tu primera aproximación, al tema, que sucesivamente irás modulando y mejorando.

El producto para la exposición

La acción que vas a realizar en este contexto de presentación, se compone intrínsecamente de tres elementos inseparables e interdependientes: el contenido que vas a tratar, el formato material con el que lo vas a presentar y tu actuación. Vayamos analizando estos puntos con detalles, si bien la actuación será el núcleo del próximo artículo.

El contenido en forma de esquema

El tema que está al servicio de tus objetivos, contendrá unas pocas Ideas Fuerza, entre dos y cuatro; no pongas más porque la gente al final no se llevará casi nada, o sólo algunas de estas ideas de forma menos contundente.

Podrás basar la estructura del contenido desde estas ideas principales, que es lo más recomendable, o desde cualquier otra aproximación que converja en una adopción clara de esos 2-4 ejes de contenido.

Con las Ideas Fuerza como hilo conductor, las podrás dividir en sus subcomponentes temáticos, dándoles un orden e importancia; y si es pertinente subdividirlos a su vez en otra categoría inferior, de forma que vaya cogiendo forma un buen esquema.

A partir de aquí, de estos apartados temáticos, que has desarrollado considerando tu (doble objetivo) piensa con mentalidad pedagógica, desde la consistencia de las ideas fuerza, cual podría ser el orden más efectivo.

Hazlo también desde un punto de vista de orientación hacia la parte del objetivo tuya; y cómo todo tiene sentido con el estilo que desees dar a la presentación, ameno, científico, para público avanzado en la materia, para nuevos en la cuestión, para diferentes culturas...

Repara también en la extensión que requerirá cada apartado dependiendo de su importancia y del espacio que necesita para ser comprendido dado su nivel de complejidad. O el espacio que le quieres dar por otras cuestiones como la sensibilización con la audiencia, descanso en el discurso, contenido ameno...

Con todo esto podrás tener el esqueleto de la presentación.

Elevar el contenido a un guión

Ya tienes la materia prima preparada, pero te falta elevarlo a la situación. Para ello, visualiza cómo podría desplegarse ese contenido en un formato de presentación al público. Imagínate ahí en frente de la cámara funcionando y comienza tu exposición “virtual”.

Imagina como irías tratando tu esquema de contenidos y cómo percibes al ponerlo en escena que deberías modular el esquema, imagínatelo como un guión de una película, “…empiezo haciendo una introducción general sin desvelar las ideas fuerza, o empiezo por ellas y las desarrollo, o dejo que la progresiva información vaya convergiendo hacia ellas, ¿habría que cambiar el orden? ¿Hay aspectos reiterativos que dichos una vez se dan por sabidos? ¿Necesitas añadir algo? Prepárate tu película ¡por fin eres Spielberg!

En el próximo artículo, analizaremos cuestiones tan importantes como el formato, la puesta en escena, la expresión corporal, elementos a tener en cuenta antes “de actuar”… ¡No te lo puedes perder!

Asier de Artaza. Director de www.yesmanagement.es y experto en Psicobusiness