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El futuro pasa por Blockchain

  • Delfos Research

Blockchain

Aunque todavía en los mentideros del mundo tecnológico, el debate sobre Blockchain se está desplazando paulatinamente a sus casos de uso. Actualmente existen fuertes expectativas sobre lo que podrá hacer y su propuesta de valor como mecanismo para establecer confianza, ya sea sustituyendo los mecanismos actuales o creándola donde no existe, comienza a clarificarse.

La importancia de la confianza para el funcionamiento de la economía es incuestionable. Todo sistema económico se sustenta sobre ella, sea ésta informal o institucional. Pudiendo argumentarse que gran parte del desarrollo económico se debe a nuestra capacidad para generarla más allá de nuestro entorno cercano.

Por eso Blockchain nos interesa a todos, porque es, ante todo, un nuevo mecanismo para crear confianza. Y lo hace eliminando la necesidad de que intervenga un intermediario. Así, la propiedad de esas tierras, los derechos de autor de esa canción o la titularidad de esa acción no requiere de un tercero que verifique la identidad de las partes y confirme su capacidad para llevar a cabo el intercambio. Aquí todo descansa en una comunidad de agentes, a priori anónimos, que actúan por consenso para alimentar un registro único con el estado en el que se encuentra cada activo.

Su origen hay que buscarlo en un breve documento que apareció a finales de los 90s con el título "The God protocol". En éste se describía un protocolo diseñado para que la confianza necesaria en los intercambios entre agentes económicos no tuviera que descansar sobre intermediarios.

Una década más tarde, durante el colapso financiero de 2008, irrumpe en el mercado una moneda digital inspirada en este protocolo: los bitcoins. Una moneda que permite el intercambio directo - peer to peer - entre personas o empresas. El sueño de crear una red de valor comienza a tomar forma. Y la tecnología que lo hace posible es blockchain.

Simplificando, esta puede verse como una base de datos distribuida que permite registrar cada transacción de forma indeleble, pública y vinculada a su estado precedente, de tal forma que es posible tener una trazabilidad con total trasparencia, de forma segura y eficiente.

Aunque estrechamente vinculada a las monedas virtuales - su "killer application" -, esta tecnología puede utilizarse para hacer seguimiento de cualquier activo: contratos, certificados, patentes, titulaciones, votaciones, licencias, etc. Se trata, en definitiva, de la construcción de un "Internet" de valor en la que los derechos sobre distintos activos pueden ser intercambiados, sean estos financieros, físicos o intelectuales.

La analogía con Internet es clara en el sentido de que es una red descentralizada, pero la analogía termina ahí. Mientras que en Internet intercambiamos copias de contenidos, en blockchain cuando alguien "envía" algo - ej. Un contrato- no es la copia lo relevante sino más bien su registro en dicha base de datos distribuida.

Los primeros en darse cuenta de su potencial han sido las instituciones financieras, quizá porque las monedas virtuales las obligaron a estudiar a fondo el fenómeno para concluir que, si bien dichas monedas eran una amenaza, aprovechar la tecnología subyacente representaba una oportunidad para incrementar su eficiencia. Hoy ya existen pilotos dirigidos a utilizarla en pagos transfronterizos. Pero esto es solo la punta de un iceberg.

Que nadie se equivoque, blockchain va más allá del sector financiero. De hecho, ya hay voces que apuntan que no será esté sector el primero en adoptarla. En cualquier caso, no hablamos de una adopción inminente, sino que habrá que esperar unos años.

Sin embargo, es hoy cuando su futuro se está decidiendo. Los principales bancos del mundo - incluso los bancos centrales-, los grandes de la industria TIC y un innumerable número de startups han comenzado a posicionarse. Estas últimas nos dan una pista de por dónde podría comenzar a adoptarse. Por ejemplo, algunas apuestan por que blockchain hará posible que, cuando todos esos objetos de IoT estén conectados, puedan realizarse intercambios económicos de forma autónoma.

Pero lo cierto es que hoy muy pocas personas en el mundo, sí alguna, son capaces de leer con claridad el futuro de blockchain. Quedan muchas incógnitas por despejar. Por ejemplo, ¿será escalable esta tecnología ante una eventual adopción masiva? O ¿dominarán las grandes corporaciones, mediante sistemas privados, su evolución?

Sea como fuera, lo que sí que sabemos es que si eficientamos los mecanismos de generación de confianza o creamos confianza donde no existe, estaremos tocando el corazón de nuestro sistema económico.

La confianza permite que las personas hagan negocios y estos al hacerlo generan riqueza. Por eso blockchain encierra la promesa de una nueva era de prosperidad.

Fernando Maldonado, analista asociado a Delfos Research