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Será mi próximo jefe un robot, y otras predicciones sobre lo que nos trae la tecnología

  • Delfos Research

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Hoy asistimos entre atónitos y preocupados a las proyecciones que distintos expertos lanzan sobre lo que podemos esperar durante el próximo lustro: ¿Será mi próximo jefe un robot? ¿Desaparecerán la mayoría de los puestos de trabajo?

Para validar estas predicciones tendremos que esperar unos años, pero hoy ya cumplen la función de ayudarnos a entender qué está pasando. Por ejemplo, las predicciones sobre si desaparecerá nuestro trabajo nos dicen que la automatización ya no se limita a tareas repetitivas. Ahora las máquinas pueden aprender de la experiencia y son capaces de realizar tareas antes inimaginables, “desplazando” nuestro trabajo a otro lado. 

Ya nadie niega que vivimos un momento de cambios profundos. Otra cosa es que sepamos a dónde nos llevan. Quizá por eso consumimos ávidamente las predicciones, sin importar que frecuentemente sean erróneas. Vivimos en un mundo interconectado, con efectos en cascada, de consecuencias impredecibles. Además, que algo sea posible no significa necesariamente que vaya a suceder o, sencillamente, quizá la predicción no falle en el qué sino en el cuándo.

No todas las predicciones son iguales, las hay fáciles y difíciles. Las segundas son las que interesan, las que esconden una mayor recompensa, pero también un mayor riesgo. Bien mirado, el entorno actual, fruto de la globalización y la tecnificación de la sociedad, es terreno abonado para que estas proliferen.

El arte de predecir el futuro ahora es una ciencia que, además, cuenta con tecnologías que aplicadas en el contexto adecuado nos deberían permitir anticiparlo. Aunque para ello es necesario mirar en la dirección adecuada, separando las señales que nos llegan del ruido que hay en torno a ellas.

Así las cosas, el mundo es más complejo pero nuestras capacidades y nuestro conocimiento sobre cómo anticiparlo son más sofisticados. Y no me refiero exclusivamente al uso de Big Data y Analítica avanzada.

A finales de los 50, los estadounidenses se vieron sorprendidos por el avance soviético en materia aeroespacial: habían lanzado con éxito el Sputnick al espacio. Así que decidieron crear una agencia, Intelligence Advance Research Project, cuyo objetivo era apoyarse en la inteligencia colectiva para anticipar el futuro y no volver a verse sorprendidos. En el año 2011, financiado por esta agencia, nace el proyecto The good Judment Project.

Éste consistía, y consiste, en plantear preguntas sobre eventos futuros - predicciones difíciles - estableciendo un concurso en el que distintas personas y grupos vierten sus pronósticos... Pero en paralelo, es un estudio sobre cómo hacemos predicciones, por qué fallamos, quiénes son buenos y por qué.

Después de varios años, aquellas personas y grupos que consistentemente siguen realizando mejores predicciones - ¡No necesariamente expertos! - han sido analizados identificado algunas de las características que tienen en común. Algunos ejemplos:

- Adaptan su forma de pensar y cuando cambia la información están dispuestos a modificar y actualizar sus puntos de vistas.

- Aplican un pensamiento matemático y asignan probabilidades a los distintos resultados posibles.

- Trabajan en equipo abrazando la diversidad, combinando el conocimiento generalista y experto de sus componentes.

- Minimizan sesgos y no retuercen la realidad para adaptarse a sus creencias, sino que se cuestionan constantemente sus teorías.

Así que antes de lanzarnos a contestar si nuestro trabajo desaparecerá, sigamos de cerca los límites de la tecnología que lo haría posible. Pensemos en cuáles son las alternativas y asignemos una probabilidad. Escuchemos la opinión de juristas, empresarios, reguladores, sociólogos... Y cuestionémonos siempre, con cada nueva pieza de información, nuestros supuestos.

Quizá lleguemos a la conclusión de que una cosa es que la tecnología permita que sea posible, y otra bien distinta que se vaya a producir. Ahora bien, siempre teniendo en cuenta que si cambia la información también lo hará nuestra opinión.

Definitivamente, el futuro no es lo que solía ser, tampoco debería serlo la forma de anticiparlo... Y quizá desarrollando esta capacidad nuestro trabajo sea insustituible.

Fernando Maldonado, analista asociado a Delfos Research